mariano sardón

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Mientras leemos, nuestros ojos se mueven a través del texto realizando movimientos rápidos -llamados sacadas- y movimientos muy cortas durante un instante sobre las palabras llamados -fijaciones-.
Estas fijaciones no se distribuyen aleatoriamente, sino que su posición y duración varía según muchos parámetros del texto, tales como la longitud de la palabra o la frecuencia.
Hay evidencia the que el movimiento de los ojos refleja la actividad y procesamiento de la mente.
A veces volvemos a repasar ciertas palabras volviendo a ellas antes de seguir avanzando con la mirada, esto se llama efecto de repetición.
Durante la fijación, la palabra que está siendo leída es mantenida en la fóvea, en donde se distinguen con máxima nitidez apenas unas 3 o 4 letras, y con menor nitidez alrededor de 4 letras a la izquierda y unas 14 a la derecha, lo cual se conoce como rango perceptivo.

De modo que cuando leemos no fijamos en todas las letras ni en todas las palabras del texto, sino que algunas de ellas son salteadas.
Algo que resulta evidente en los experimentos con lectores frente a dispositivos de seguimiento ocular, es que es posible adivinar las palabras que se encuentran en la parafóvea a partir de su longitud y de la predictibilidad de la palabra, dada por un contexto fuerte.

En consecuencia, hay palabras que los ojos recorren parcialmente y hasta en algunos casos son salteadas.
Por cada libro o texto, hay un texto visto y hay otro texto no visto simultánemaente. un texto leído y un texto adivinado.

Leímos el libro La historia del Ojo de George Bataille frente a un dispositivo posicionador ocular. Cortamos las páginas donde los ojos se fijaron y separamos las partes del texto que fueron leídas efectivamente de las que no.
Finalmente obtuvimos dos libros diferentes, el libro leído y el libro no leído.